El mito personal es probablemente uno de los condicionadores mas grandes (y también uno de los mas desapercibidos) de los que puede ser victima el ser humano. Al principio de nuestras vidas, la identidad es algo totalmente ajeno (e irrelevante) para nosotros. Esta se desarrolla mayormente de manera pasiva, sin ofrecer mucha resistencia a los estímulos externos, lo que la hace adquirir matices y rasgos de una forma casi totalmente inconsciente.